Resumen de Fuente Ovejuna (Lope de Vega)


Cuenta la obra las injusticias y abusos producidos a los habitantes de Fuente Ovejuna por su gobernante, don Fernán Gómez de Guzmán, Comendador Mayor de la Orden de Calatrava. Perdida su libertad, su honra y en definitiva su propia vida decide el pueblo entero, incluidos mujeres y niños, entrar a su casa por la fuerza y cobrar venganza por su propia mano. Finalmente acaban asesinando a su tirano, mientras dan vítores a los reyes Fernando e Isabel. Cuando un juez enviado por los reyes católicos trata de descubrir a los culpables, sólo recibe como respuesta: “Fuente Ovejuna lo hizo”. Al final los monarcas deben de desistir de encontrar a los responsables y mandan que el pueblo quede bajo la jurisdicción real.

Acto primero

Escena I

Salen el Comendador, Flores y Ortuño con criados. Pregunta el Comendador si el Maestre sabe que él se encuentra en la villa. Le dicen que no, pues es joven y él pregunta si sabe su nombre, Fernán Gómez de Guzmán. Le dicen que no, pues no falta gente que le aconseje ser descortés. El comendador se enoja por todo esto y dice que la obligación de la Cruz de Calatrava le debería de bastar para aprender modales y se dispone a recibirlo.

Escena II

Salen el Maestre de Calatrava y acompañamiento. Se disculpa pues acaba de enterarse que el Comendador se encontraba en la villa. El Comendador le dice que justa queja tenía de él, pues él es el maestre de Calatrava y él su comendador. El Maestre le vuelve a honrar, le ofrece los brazos y le honra como a un padre y le pregunta qué de guerra hay por allá.

Le cuenta que al morir Enrique IV, quieren al rey don Alonso de Portugal como vasallo, pues ha heredado de su mujer a Castilla y pretenden lo mismo por Isabel, don Fernando, gran príncipe de Aragón, pero no de forma tan clara pues presumen que hay engaño en la sucesión de Juana la Beltraneja, a quién su primo tiene ahora en su poder. Así que le aconseja que junte los caballeros de Calatrava en Almagro y tomen Ciudad Real, que divide el paso entre Castilla y Andalucía. Poca gente hace falta para esto pues tienen pocos soldados y algunos hidalgos que defienden a Isabel y llaman rey a Fernando. Lo insta a que ponga a prueba su valor a pesar de su corta edad y tiña su espada de rojo como la cruz que lleva en su pecho y así demuestre que es merecedor de portarla. El maestre le dice que así lo hará y le pregunta si tiene soldados. Éste dice que no, pero que sus criados lucharán fieramente. Dice que en Fuente Ovejuna hay gente humilde y del campo, no entrenada en escuadrones y allí se hospeda. Se despiden. Se van.

Escena III

Salen Pascuala y Laurencia. Laurencia le cuenta a Pascuala que al parecer el comendador la anda persiguiendo, pero que ella lo reniega y ha de escapar de él, pues ya muchas muchachas andan descalabradas de él. Pascuala duda que se escape de él. Laurencia le cuenta que Flores y Ortuño, sus alcahuetes le dijeron tantas cosas de su señor. Pascuala dice que la han de engañar y ella contesta que es demasiado dura para dejarse engañar y siguen habalndo de cómo primero los hombres son galanes y amorosos y luego cuando ya han conseguido lo que quieren se olvidan de ellas y las tratan mal.. No hay que fiarse de ninguno, concluyen.

Escena IV

Salen Mengo, Barrildo y Frondoso. Parecen hablar de una apuesta. Mengo les dice que si él les gana le darán una prenda y si es al revés les dará su rabel de boj. Se acercan y le preguntan a Laurencia si existe el amor, pues esta es la cuestión de su apuesta. Se enfrascan en gran discusión, sobre si existe amor propio o amor al prójimo y no llegan a ninguna conclusión. Pascuala les dice que vayan con su pregunta al sacristán, pues ellas no parecen saber contestar y no llegan a ninguna conclusión.

Escena V

Sale Flores. Pascuala dice que éste es criado del comendador. Lo saludan cortésmente y le preguntan de donde viene. Él dice si no lo ven a lo soldado. Preguntan si viene don Fernando y él les habla de la guerra. Le dicen que les cuente y él habla de cómo se fueron hacia Ciudad Real con el Maestre de Calatrava. La ciudad se puso en armas, pues no quieren salir de la corona y defienden el patrimonio, más el maestre a los que su honor injuriaron mandó cortar la cabeza y azotar a los de la baja plebe. Todos le temen y al comendador han hecho tantas mercedes que el saco de la ciudad parece el de su hacienda. Pero ya llega el comendador y les pide que lo reciban alegremente.

Escena VI

Salen el Comendador y Ortuño; músicos; Juan Rojo, Esteban y Alonso, alcaldes. Loan los músicos la llegada del comendador. Éste les agradece el amor que le muestran y Alonso dice que lo merece y Esteban le entrega unos carros llenos de presentes para él. Alonso lo invita a que descanse en la villa y Esteban manda de nuevo cantar a los músicos. Se van los músicos, Esteban y Alonso.

Escena VII

Salen el Comendador, Laurencia, Pascuala, Ortuño, Flores. El Comendador llama a las muchachas y les dice que el otro día tuvieron desdenes con él y les dice que pasen a su casa, más ellas se niegan y dice Laurencia que si pasasen los alcaldes (de uno de ellos es hija), entonces ella pasaría. Las intentan convencer, pero ellas se niegan de nuevo. El comendador dice a sus criados que si pasan la puerta se la cierren. Ellas les dicen que si el comendador no tiene bastante con la carne que le han regalado y Ortuño dice que es su carne la que quiere. Se van las dos y quedan Flores y Ortuño renegando por no poder agradar a su señor y así medrar con su favor. Se van también.

Escena VIII

Salen el rey don Fernando, la reina doña Isabel, Manrique y acompañamiento. La reina Isabel que han de estar prevenidos para no ver a Alfonso en tal puesto y saber prevenirlo. El rey dice que Navarra y Aragón están seguros y que a Castilla está intentando prevenir. Manrique le dice que dos regidores están aguardando para verle y el rey dice que pasen.

Escena IX

Salen los regidores de Ciudad Real. Le cuentan como Rodrigo, Maestre de Calatrava, les puso cerco y tomó la ciudad con derramamiento de sangre. Mas no tomará posesión si no se lo ordena Fernán Gómez, el comendador. El rey pregunta donde se encuentra éste y le dicen que en Fuente Ovejuna, pues es su villa y allí tiene casa, donde tiene a sus súbditos ajenos de todo contento. El rey pregunta si tienen algún capitán y ellos dicen que ninguno se salvó de muerto o de preso. La reina opina que el asunto requiere de paciencia pues si no el de Portugal puede entrar por Extremadura y hacerles mucho mal. El rey le ordena a Manrique que tome dos compañías y parta para remediar sus demasías y se lleve al conde de Cabra, que es muy valeroso. Manrique muestra su aprobación y también la reina. Se van todos.

Escena X

Salen Laurencia y Frondoso. Se han encontrado en un lugar apartado del arroyo, pues como dice Laurencia, todo el pueblo parece murmurar que están hechos el uno para el otro y todos esperan el día en que se consume su unión ante el altar, pero que a ella no le importan estas murmuraciones. Frondoso le dice que toma todo el peligro de verla, pues ya sabe que él desea ser su esposo y que todo su premio son los desdenes de ella. Ésta le contesta que se cure en salud y se prevenga y Frondoso le contesta que se curen ambos y vivan juntos tras su casamiento. Laurencia le dice que se lo diga a su tío Juan Rojo y al oír que alguien viene Laurencia le pide que se esconda entre unas ramas. Frondoso así lo hace.

Escena XI

Sale el comendador y dice que no es malo ir siguiendo un corcillo y encontrar aquella gama. Laurencia le dice que descansaba de lavar unos paños y ya retornaba al arroyo. El comendador dice que con aquellos desdenes y afrentas poco favor le hace a su señor y que ya se rindieron otras damas antes que además estaban casadas. Ella le dice que esas ya andaba en favores con otros y que se vaya. Empiezan a forcejear, sale Frondoso y toma la ballesta que había dejado en tierra el comendador. Le pide que suelte a la muchacha o lo mata. El comendador lo maldice y él le dice a Laurencia que huya, mientras esta le dice que mire lo que hace. Se va Laurencia.

Escena XII

El comendador maldice el momento en que dejó su arma. Frondoso lo amenaza con disparar y él le dice que suelte la ballesta. El muchacho le dice que si lo hace le matará y el comendador le dice que dispare. Frondoso dice que eso no y que mejor se marcha. Queda solo el comendador jurando venganza en su enojo del agravio recibido.

Acto segundo

Escena I

Salen Esteban, alcalde, y el regidor. Los dos hablan de cómo apunta mal el año y de su propósito de gobernar en paz aquella república. Esteban dice que con ese fin le han de suplicar a Fernán Gómez el comendador. Pues estos astrólogos de cosas futuras les ponen pegas en lo presente y todo lo dejan a la larga.

Escena II

Salen el licenciado Leonelo y Barrildo. Éste le pregunta al licenciado cómo le fue en Salamanca. Leonelo le dice que es larga historia y Barrildo que seguro viene buen estudiante. Se enzarzan en una conversación sobre la sabiduría y la ignorancia y sobre el saber en letra impresa. Barrildo lo defiende ante la postura desencantada y negativa de Leonelo.

Escena III

Salen Juan Rojo y otro labrador. Éste le pregunta a Juan por el comendador y él dice que quiso poner a Laurencia en el campo. El labrador lo maldice por bárbaro y lascivo y dice que espera verlo colgado de un olivo.

Escena IV

Salen el comendador, Ortuño y Flores. Sale el comendador diciendo que les guarde Dios. Hablan él y el alcalde Esteban. Éste le dice al comendador si vio aquel galgo tan veloz que puede correr detrás de cualquier pieza. El comendador le contesta que le gustaría que lo hiciera pariente de una liebre que se le está escapando. Esteban pregunta que donde está y el comendador contesta que es su hija. Le dice que la riña pues no quiere irse con él, como otras mujeres de allí hicieron. Esteban dice que hicieron mal. Se enzarzan en una discusión Esteban y el regidor con el comendador. Éste se siente enojado por sus contestaciones y ellos sienten que es una deshonra para el pueblo las palabras del comendador hacia sus mujeres. El comendador enfadado les dice a todos que abandonen la plaza y se vayan a sus casas. Se van y quedan Flores, Ortuño y el comendador.

Escena V

El comendador les pregunta que qué les parece aquella gente que se igualan con él y si el villano ha de quedarse con su ballesta y sin castigo. El comendador pregunta donde andará aquel Frondoso. Le contestan que dicen que anda por ahí. El comendador dice que como se puede atrever a andar por ahí aquel que intentó matarlo, a él ante el que tiemblan Córdoba y Granada. Les pregunta por Pascuala y dicen que anda por casarse. Entonces pregunta por una tal Olalla y le contestan que su desposado anda tras de ella celoso esos días por sus recados y sus visitas, pero que si éste se descuida será suya. También pregunta por una tal Inés, la de Antón. Hablan sobre como a las fáciles mujeres quiere bien y paga mal, pues aquellas que no se hacen de desear pronto el hombre pierde su interés en ellas.

Escena VI

Sale Cimbranos, soldado. Le cuenta al comendador que el maestre de Santiago y el conde de Cabra cercan a don Rodrigo Girón, por la castellana reina, en Ciudad Real, y es posible que esta se pierda aunque el rey de Portugal quisiera honrar a Girón. Le pide que se ponga a caballo, pues sólo con que lo vean se volverán a Castilla. El comendador le pide a Ortuño que en la plaza toquen una trompeta y le pregunta cuantos soldados tiene allí. Le dice que cincuenta y ordena que todos monten sus caballos. El soldado le pide que se apure si no quiere que Ciudad Real sea del rey y el comendador contesta que no tenga cuidado.

Escena VII

Salen Mengo, Laurencia y Pascuala, huyendo. Hablan sobre el demonio cruel que no las deja ni a sol ni a sombra. Mengo les dice que supo que en el prado Frondoso para librar a Laurencia amenazó al comendador con una ballesta. Ella le dice que a los hombres aborrecía, pero desde ese día los ve con otra cara. Dice que Frondoso tuvo mucho valor y cree que le ha de costar la vida. Mengo dice que será forzoso que se vaya del lugar y ella piensa lo mismo. Todos maldicen al comendador y repudian su maldad, mostrando intenciones de que si pudieran le darían su merecido.

Escena VIII

Sale Jacinta. Les pide que la socorran y ellas le preguntan qué sucede. Les contesta que los criados del comendador que van a Ciudad Real la quieren llevar a él. Las dos le dicen que ellas no le pueden defender. Laurencia dice que si la encuentra a ella será peor. Las dos huyen. Mengo le dice que él es hombre y debe defenderla. Ella le pregunta si tiene armas y él dice que allí hay piedras.

Escena IX

Salen Flores y Ortuño preguntándole si pensaba escapar. Jacinta se dice muerta y Mengo se interpone entre ellos. Los dos criados se ríen de él y lo quieren matar, más Mengo reitera su intención de defenderla con su honda y las piedras.

Escena X

El comendador se pregunta qué es aquello y les dice a sus criados si a cosas tan viles le deben hacer apear de su caballo. Flores le dice que son las gentes de aquel lugar que se atreven a sus armas y que ya es hora de que los aniquile, pues en nada le dan gus. Mengo le pide que tenga piedad y castigue a sus soldados que pretendían robarse a la muchacha.

El comendador le dice que lo que va a hacer es darles licencia para que se venguen de él y le ordena que suelte la honda. Mengo le pregunta que en qué le ofendieron él y Fuente Ovejuna. Flores le pregunta si han de matarlo y el comendador contesta que sólo lo azoten, pues sus armas se han de ensuciar con mas honor en otro lugar. Mengo pide piedad y les dice que a hazañas tan feas no han de faltarles castigos. Se van.

Escena XI

EL comendador le pregunta a Jacinta si entregándola a él no la honran más que entregándola a un labrador. Ella le dice que si su padre no es igual de honrado que él en nacimiento, lo es más en costumbres. Él le dice que ahora no será suya sino del bagaje del ejército. Ella pide piedad y él dice que no hay piedad ninguna. Se la llevan y se van.

Escena XII

Salen Laurencia y Frondoso. Ella le dice cómo se atreve a venir así sin temer su daño. Él le cuenta que vio salir al comendador y que espera que no vuelva nunca. Frondoso le pregunta si su lealtad ha llegado a buen puerto, si se van a unir en matrimonio y le pide que le de un sí o un no ya. Laurencia le responde afirmativamente, él se lo agradece y ella le pide que hable de una vez con su padre, que allí viene con su tío. Los dos esperan que la intención de casarse se lleve a buen suceso. Se esconde Frondoso.

Escena XIII

Salen Esteban, el alcalde, y el regidor. Esteban se lamenta por los excesos del comendador y por la suerte que ha corrido Jacinta. Dice que ya a los Reyes Católicos pronto España les dará la obediencia de sus leyes. Ya marcha en su caballo el capitán Santiagoa Ciudad Real contra Girón. Se lamenta también el regidor por Juanita y Esteban por Mengo el azotado y por las maldades del comendador.

Llega Frondoso, que dice espera sus licencias. El regidor le dice que para su casa no las necesita pues lo quiere como a un hijo. Esteban le pregunta si el comendador le ha agraviado. Frondoso asiente y le dice que espera que su hija sea su esposa y que se disculpa por la urgencia al pedírselo. Esteban se muestra agradecido y le dice que sabiéndolo su padre y concertándolo con él, hará todo lo posible para que la unión se lleve a cabo. Esteban le ofrece dote y Frondoso dice que no la necesita y acuerdan que ella decida. Esteban llama a su hija Laurencia.

Escena XIV

Contesta Laurencia y Esteban le dice si Frondoso se debería de casar con su amiga Gila o con ella. Hablan de el muchacho y él le pregunta si se quiere casar y ella contesta que decida él. Esteban dice que así hecho está el enlace. Hablan de nuevo de la dote y le ofrece cuatro mil maravedíes. Frondoso los quiere de nuevo rechazar y el padre le dice que los tome, que nunca vienen mal. Se van Esteban y el regidor. Laurencia le pregunta a Frondoso si está contento y él le dice que enormemente. Se van.

Escena XV

Salen el Maestre Girón, el Comendador, Flores y Ortuño. Están huyendo pues les han vencido en Ciudad Real Se oyen vítores a los reyes de Castilla y celebraciones. El maestre le dice al comendador que él vuelve a Calatrava Éste dice que vuelve a Fuenteovejuna y que él verá si sigue esta parte de sus deudos o la reduce al Rey Católico. El maestre le dice que se lo hará saber por carta y se despiden.

Escena XVI

Sale la boda, músicos, Mengo, Frondoso, Laurencia, Pascuala, Barrildo, Esteban y el alcalde Juan Rojo. Los músicos dan vítores a los desposados. Conversan Mengo, Barrildo y Frondoso. Hablan de la crueldad del comendador y de los azotes de Mengo. Él dice que a él lo azotaron, pero sabe que a otro hombre le hicieron una lavativa y bendice con una copla a los desposados y habla del oficio de poeta que escribe coplas.

Hablan los novios con el tío y el padre de Laurencia, Esteban y Juan Rojo. Cantan los músicos más coplas.

Escena XVII

Salen el comendador, Flores, Ortuño y Cimbranos. Ordena el comendador que pare el alboroto de la boda. Juan Rojo dice que por supuesto y le pregunta si venció en la batalla.

Aparte Frondoso teme por su vida. Laurencia le dice que huya y el comendador ordena que lo prendan y maten. Juan Rojo le dice que se entregue a la prisión Y Frondoso le contesta si quiere que le maten. Juan Rojo duda y el comendador exclama que él no es hombre que mate sin razón, sino que lo lleva a la cárcel donde su culpa la sentencie su propio padre. Pascuala apela al comendador y le dice que vea que se está casando y que lo perdone su le ofendió. El comendador dice que esto no es sólo contra él, sino contra toda la orden del maestre Téllez Girón, además es necesario el castigo para dar ejemplo. Esteban, el alcalde, le defiende como suegro y dice que él le intentó quitar la mujer. Discuten, Esteban nombra a los nuevos reyes de Castilla y el comendador ordena que le quiten la vara de alcalde y le golpeen con ella. Manda que encierren a Laurencia y que la guarden diez soldados. Pascuala dice que la boda se convirtió al luto. Barrildo dice si no hay hombre que hable. Mengo se acuerda de sus azotes. Juan Rojo manda a todos a callar.

Acto tercero

Escena I

Salen Esteban, Alonso y Barrildo. Pregunta Esteban si han venido a la junta. Barrildo contesta que no y que todo el pueblo está prevenido. Esteban dice que Frondoso está prisionero y Laurencia en un aprieto si no los socorren.

Escena II

Salen Juan Rojo, el regidor y Mengo. Todos están en una junta. Esteban pregunta qué van a hacer con aquel hombre que a todos humilla y afrenta. Juan Rojo dice que ya hay noticias de que los reyes tienen en paz a Castilla y que pronto vendrán a Córdoba. Propone que vayan dos regidores a la villa y les pidan remedio. Barrildo dice que losa reyes con tanta guerra en la que están, no los podrán atender con premura. Mengo dice que esta junta va a costar alguna vida. El regidor dice que en ese caso el pueblo debe de morir o de dar muerte a los villanos. Barrildo dice que tomen armas contra su señor y Esteban lo secunda. Mengo expresa los temores de los labradores y Juan Rojo dice que con tantas desventuras qué les importa perder las vidas, que vayan ya a la venganza.

Escena III

Sale Laurencia desmelenada y les pide a los hombres que la dejen entrar y pregunta si la conocen. Esteban se pregunta si es su hija y Juan le pregunta si no conoce a su hija. Laurencia dice que viene en tal estado, que no la reconocen. Esteban la llama y ella le dice que no la nombre pues deja que la roben y no la venga. Ella todavía no era esposa de Frondoso, así que va por su cuenta que la vengue. Dice que Fernán Gómez se la llevo ante los ojos de todos y sufrió su ira por rendir su castidad. Así lo dicen sus cabellos, los golpes, todo. Los llama cobardes y dice que si ellos no hacen nada las mujeres de Fuente Ovejuna tendrán que defenderse solas. Esteban, Juan Rojo y el regidor arengan a todos a matar al tirano. Les dicen que tomen las armas que encuentren y dando vítores a los reyes salen todos.

Queda sola Laurencia que llama a todas las mujeres para que acudan a cobrar su honor.

Escena IV

Salen Pascuala, Jacinta y otras mujeres. Laurencia les cuenta que ya van los hombres a matar a Fernán Gómez y que si piensan dejarlos solos. Las insta a que se unan a ellos y las ordena con cargos del ejército. Se van todas.

Escena V

Sale Frondoso, atadas las manos; Flores, Ortuño, Cimbranos y el comendador. El comendador ordena que del mismo cordel de las manos lo cuelguen de una almena. Flores dice que suena un gran ruido que interrumpe su justicia, Ortuño que las puertas rompen ya. El comendador se alarma y Flores dice que el pueblo viene junto.

Escena VI

Se oyen las voces de protesta del pueblo dentro. El comendador suelta a Frondoso para que temple la furia del alcalde. Se va Frondoso. Se oyen vítores a los reyes católicos. El comendador propone que resistan en aquella habitación y Flores teme la ira de los pueblos enfurecidos. Vítores a Fuente Ovejuna.

Escena VII

Sale todo el pueblo y Esteban pide muerte a los tiranos. El comendador les pide que esperen e intenta ponerlos en razón. El pueblo dice que su señor no es él sino los reyes católicos. Pelean. El comendador y los suyos van retirándose y los amotinados entran persiguiéndolos.

Escena VIII

Salen las mujeres armadas. Las mujeres esperan decididas a actuar mientras los hombres pelean. Las mujeres quieren participar en la venganza. Mientras los malvados piden clemencia. Esteban contra el comendador. Barrildo, Mengo y Frondoso contra Flores y Ortuño.

Escena IX

Salen Flores huyendo, y Mengo tras él. Se lo entrega alas mujeres para que ellas acaben con él. Sale Ortuño huyendo de Laurencia y Pascuala que lo matan dando vítores a Fuente Ovejuna y los reyes.

Escena X

Salen el rey Fernando, la reina Isabel y el Maestre Manrique. Manrique dice que hubo poca resistencia y que ahora queda el de Cabra en el puesto por si se les ocurriera volver. El rey dice que es bueno que el paso esté tomado pues así se aseguran que Alfonso el de Portugal no les pueda perjudicar y que para bien del reino esté allí de centinela el de Cabra.

Escena XI

Sale Flores herido. Le cuenta al rey todo lo sucedido y cómo Fuente Ovejuna se alzó contra el comendador llamándole villano y tirano y que allí le dieron muerte y repartieron sus bienes entre ellos. Él pudo escapar y se ocultó toda la noche para poder venir aquí a contárselo y a pedirle que como rey justo haga justicia. El rey le dice que así se hará, que se encuentra sorprendido por la noticia y que manden a Fuente Ovejuna un juez con un capitán para que averigüe quienes son los responsables de tan horrendo atrevimiento y les den castigo. Mande que curen al soldado.

Escena XII

Salen los labradores y labradoras con la cabeza de Fernán Gómez en una lanza. Los músicos dicen una coplilla contra los tiranos y a favor de los reyes.Frondoso, Laurencia, Barrildo y Mengo hacen coplas también.

Esteban dice que aparten aquella cabeza y sale Juan Rojo con las armas reales. El regidor anuncia que ya han llegado las armas.

Escena XIII

Dice el regidor que hay que poner las armas en el ayuntamiento y Esteban les dice que el rey va a querer averiguar qué es lo que sucedió allí y que antes de que venga es menester ponerse de acuerdo en lo que todos van a decir. Frondoso dice que qué aconseja y Esteban responde que mueran diciendo Fuente Ovejuna y a nadie saquen de allí. Todos se muestran de acuerdo. Hacen la prueba con Mengo como si lo estuvieran interrogando.

Escena XIV

Sale el regidor diciendo que ha llegado un pisquisidor (el juez) acompañado de un capitán. Esteban dice que ya saben lo que tienen que responder. Dice el regidor que ya van prendiendo al pueblo y Esteban que no hay nada que temer. Le pregunta a Mengo quién fue y éste responde que Fuente Ovejuna lo hizo.

Escena XV

Salen el maestre y un soldado. El maestre dice que está por darle muerte por las noticias que le ha traído. Dice que mandará al pueblo quinientos hombres para asolar la villa. El soldado le dice que estos se han encomendado al rey y que ahora a él lo que le interesa es estar bien con el rey, con él debe de hablar y ya podrá pleitear con su excelencia. El maestre se muestra de acuerdo. Se van.

Escena XVI

Sale Laurencia sola. Habla del amor a su esposo y el temor de que los condenen.

Escena XVII

Sale Frondoso. Se saludan efusivamente y Laurencia le pregunta cómo se atreve a estar allí. Hablan de la llegada del juez y Frondoso dice que no es justo que se esconda y deje al pueblo y a ella solos en aquellas horas. Se oyen voces dentro y dice que parece ser que dan tormento a alguien.

Escena XVIII

Dentro se oye al juez que atormenta a un viejo. Laurencia se lamenta. El juez le pregunta quién mató a Fernando y responde Esteban que Fuente Ovejuna lo hizo. También da tormento a un niño y éste le contesta que Fuente Ovejuna lo hizo. Laurencia y Frondoso se admiran de la bravura de su pueblo. Ahora tortura una mujer y obtiene la misma respuesta. Es Pascuala. Luego le toca el turno a Mengo y Frondoso teme que vaya a confesar. Mengo dice que él lo dirá pero que dejen de atormentarlo y dice que fue Fuente Ovejuna. EL juez desiste y Frondoso se alegra.

Escena XIX

Salen, con Mengo, Barrildo y el regidor. Barrildo y Frondoso vitorean a Mengo y le dan de beber y comer. Celebran. Se van.

Escena XX

Frondoso y Laurencia bromean y se dicen cuanto se quieren. Se van.

Escena XXI

Salen el rey y la reina y luego Manrique. La reina dice que no esperaba verlo y el rey le dice que iba hacia Portugal y debía pasar por allí. Entra Manrique y dice que allí se encuentra el maestre de Calatrava que pide verlos. Isabel asiente y Manrique le dice que es valeroso soldado. Se va Manrique.

Escena XXII

Sale el maestre. Se presenta y dice que fue engañado por recibir malos consejos del interés de Fernando el comendador, y les pide que lo perdonen. Se pone a sus órdenes para la jornada de Granada a la que se dirigen con 500 soldados. El rey le dice que se levante pues es bien recibido. Se saludan y muestran respeto mutuamente.

Escena XXIII

Sale Manrique. Dice que el pesquisidor que fue a Fuente Ovejuna ha vuelto con su despacho a presentárselo. El rey le dice al maestre que sea juez de esos agresores. ÉL dice que les daría su merecido y la reina que piensa concederle el cargo de comendador al maestre.

Escena XXIV

Sale el juez. Le cuenta que no ha podido escribir el informe pues todo el pueblo contestaba que Fuente Ovejuna lo hizo. A trescientos atormentó y na ha sacado, incluso los niños no contestaban otra cosa. Así que dice que o los manda perdonar o a toda la villa debe matar. Le dice que todos vienen hasta allá y de ellos se podrá informar. El rey le dice que entren.

Escena XXV

Salen los dos alcaldes, Frondoso, las mujeres y los villanos que quisieren. Esteban, Frondoso, Laurencia y Mengo le cuentan todos los agravios sufridos bajo el gobierno del comendador. Esteban les dice que quieren ser sus súbditos y que con tal título las armas han puesto ya, que esperan su clemencia y que los perdone.

El rey dice que como no puede averiguarse el delito por fuerza ha de perdonarse y pone la villa a sus órdenes hasta que se nombre un nuevo comendador. Frondoso anuncia el fin de la obra.

Personajes

Fernán Gómez, comendador: Es el villano por excelencia, que quiere apoderarse de Laurencia a cualquier precio y al que acaban ajusticiando todos los del pueblo.

Ortuño y Flores: Criados a las órdenes del comendador que ejecutan todos sus planes villanos.

Laurencia: Bella joven de Fuente Ovejuna, sobre la que tiene los ojos puestos el comendador. Es raptada por él y pierde su honra.

Frondoso: Joven pretendiente de Laurencia. Reta al comendador para salvarla y lo amenaza de muerte. Tiene que huir y acaba casándose con la joven, pero lo detiene el comendador, lo encierran y raptan a Laurencia.

Esteban y Juan Rojo: Alcaldes de Fuente Ovejuna. Padre y tío de Laurencia, respectivamente.

Jacinta: Labradora que es raptada y ultrajada por el comendador.

Mengo: Habitante de Fuente Ovejuna, que por intentar ayudar a Jacinta sufre tormento del comendador.

Rey don Fernando y Reina doña Isabel: Los reyes católicos.

Fuente