Resumen de Otelo (Shakespeare)

Otelo, un noble moro al servicio de la República de Venecia, experimentado para la guerra y recientemente nombrado regidor en Chipre, se ve envuelto en medio de una intriga apasionante por el amor que éste profesa por su esposa Desdémona. Yago, alférez de Otelo, un hombre envidioso, malévolo y astuto, es el hilo conductor de esta tragedia y es el principal culpable de hacer que Otelo esté inmerso en dicha desbordante pasión.

La obra se divide en cinco actos, el primero se desarrolla en Venecia y los otros cuatro, en Chipre.

Argumento

La historia comienza cuando Yago expone su odio, envidia y celos por Otelo, ya que considera que él no es merecedor del puesto de alférez y que el moro no es digno del rango de regidor en Chipre. De esta forma, planea crear injurias en contra de la, recientemente, esposa de Otelo, Desdémona, y en contra del actual teniente, Casio, así como aliarse a Rodrigo, un noble de menor rango enamorado de Desdémona, para concretar una serie de planes que tiene para alcanzar su venganza injustificada.

El primer plan de Yago consiste en informarle a Brabancio, padre de Desdémona, a través de Rodrigo, sobre el matrimonio clandestino recientemente contraído entre Otelo y Desdémona. Ante el senado y el dux (jefe de las antiguas repúblicas de Génova y Venecia), Desdémona confiesa que se ha casado con Otelo porque le ama, viéndose así frustrados los planes de Yago.

Otelo es enviado a Chipre para combatir un posible ataque de los turcos, el cual se ve malogrado debido a un huracán que azotó a la isla. Desdémona, Emilia (esposa de Yago), Casio, Yago y Rodrigo, también van a Chipre.

La siguiente estrategia de Yago consiste en involucrar a Casio, bajo los efectos del alcohol, en una pelea callejera contra Rodrigo, en la cual Montano (predecesor de Otelo en el gobierno de Chipre) resulta herido por Casio, provocando así, la destitución de su puesto como teniente. Ante esto, Yago, hábilmente, logra sembrar en Otelo dudas sobre la fidelidad de su esposa, ya que convence a Casio de buscar ayuda a través de Desdémona para recuperar su puesto, y ambos son expuestos, ante los ojos de Otelo, a una situación comprometedora.

Las sospechas de Otelo, influenciadas por las injurias de Yago, culminan cuando el moro descubre que Casio tiene un pañuelo que le ha regalado a su esposa, el cual, llegó a manos de Yago gracias a Emilia; quien al ignorar los planes de su esposo, se lo da al encontrarlo en el jardín.

Otelo decide que ambos deben morir por su traición en los próximos tres días, sin embargo, Ludovico (familiar de Desdémona) arriba a Chipre para informarle que es necesaria su presencia en Venecia. Ante esta nueva situación no prevista y ante los reclamos de Rodrigo al no ver concretados sus intentos por obtener a Desdémona, Yago convence a Rodrigo de asesinar a Casio; acto que se ve frustrado porque Casio alcanza a herir a su agresor y tan sólo es herido en una pierna por Yago.

Entre tanto, Otelo, envuelto por la pasión y los celos, asesina a Desdémona en la habitación. Emilia, quien entra poco después, descubre que Otelo ha actuado de dicha manera debido a las injurias que ha sembrado su marido. Ludovico, Graciano, Casio y Yago entran a la habitación y descubren lo ocurrido; Emilia pone en evidencia las malas intenciones de su esposo y se abalanza sobre Yago, más resulta herida mortalmente por él. Otelo, al descubrir la verdad y tras enfrentar su grave error ocasionado por sus celos injustificados, decide morir por mano propia.

Acto I (en Venecia)

Escena I (en una calle)

Yago, alférez (oficial del ejército con menor cargo al de teniente) de Otelo, está molesto porque considera que él debía de ocupar el puesto de teniente (rango que actualmente ocupa Cassio); le platica a Rodrigo, hidalgo veneciano (miembro del escalón más bajo de la nobleza) su aborrecimiento y sus estrategias, llenas de envidia y celo, para derrocar a Otelo. Ambos despiertan a Brabancio, senador de la corte, para informarle sobre el matrimonio clandestino entre su hija, Desdémona y Otelo; Brabancio, enojado, va en busca de ellos para reprenderlos.

Escena II (en otra calle de Venecia)

Casio, junto con varios mensajeros, le avisan a Otelo que debe presentarse ante el dux, jefe de las antiguas repúblicas de Génova y Venecia, para tratar un asunto militar. Asimismo, Brabancio y sus oficiales aprehenden a Otelo por haber mal influenciado y engañado a Desdémona.

Escena III (Cámara del Consejo)

El dux de Venecia y los senadores analizan el nuevo posible ataque de los turcos a Chipre. Brabancio, junto con los oficiales y el moro, acusan a Otelo de haber engañado, seducido y arrebatado a su hija sin el permiso de su padre, sin embargo, esta acusación es desmentida tanto por Otelo como por Desdémona, quien aclara su verdadero amor.

El dux respeta la decisión de la pareja y le dice a Otelo que debe ir a Chipre esa misma noche.

Rodrigo lamenta no haber podido disolver el matrimonio, pues está enamorado de Desdémona. Entre tanto, Yago le recomienda hacerse de dinero y seguir su propósito a través de él como intermediario, mientras que él se encargará de crear una falsa relación entre Casio y Desdémona para provocar los celos de Otelo y así, ocupar el puesto de teniente y concretar su venganza contra el moro.

Acto II (en Chipre)

Escena I (una explanada cerca del mar)

Montano, predecesor de Otelo al gobierno de Chipre, está preocupado por la vida del moro, ya que un fuerte huracán azotó la isla provocando así, la derrota de los navíos turcos y la tardanza de Otelo.

Casio arriba en otro barco a Chipre y también espera la llegada de Otelo. Yago, Desdémona, Emilia (esposa de Yago) Rodrigo y el acompañamiento, llegan a la isla poco después de Casio.

Finalmente, Otelo llega sano y salvo, lleno de dicha por ver a su esposa.

Yago convence a Rodrigo de buscar el momento indicado para hacer enojar a Casio y crear una pelea entre ellos para destituirlo de su cargo; sin embargo, los planes personales de Yago son utilizar a Rodrigo para alcanzar sus propósitos y quedarse con Desdémona para hacer más jugosa su venganza.

Escena II (En la calle)

Un Heraldo anuncia ante el pueblo el festejo de la derrota de los navíos turcos, así como la celebración del matrimonio de Otelo en el castillo.

Escena III (sala en el castillo)

Tras los festejos, Yago persuade a Casio de tomar unas copas para alterar su cordura; Casio, receloso, cae en la trampa de Yago, inicia una pelea con Rodrigo y hiere, accidentalmente, a Montano, quien trataba de disolver la pelea. Ante esto, Otelo destituye a Casio de su puesto.

Yago le aconseja a Casio hablar con Desdémona para que ella abogue por él ante Otelo, pues de esta manera, se creará una situación comprometedora que causará conflictos entre el nuevo matrimonio.

Acto III (en Chipre)

Escena I (delante del castillo)

Casio le solicita a Yago que su esposa, le permita hablar con Desdémona. Emilia concerta dicha cita y Yago “les promete” mantener alejado a Otelo para no ser descubiertos.

Escena II (aposento del castillo)

Otelo le pide a Yago entregar unas cartas al senado mientras que él irá a inspeccionar las murallas y el fuerte.

Escena III (jardín del castillo)

Desdémona le promete a Casio convencer a su esposo de regresarlo a su cargo y otorgarle su perdón. Otelo llega al jardín y observa que Casio se va en ese momento. Yago aprovecha esto para sembrar la primera duda sobre la honestidad de Casio. Desdémona le solicita a su esposo que fije una fecha para atender a Casio, quien ha sido tan fiel amigo de ambos.

Yago, audazmente, consigue que Otelo dude y alborota su pasión celosa por Desdémona.

Emilia encuentra un pañuelo con fresas bordadas que Otelo le había regalado a Desdémona y se lo da a Yago, quien aprovecha esta oportunidad para calumniar a Casio y alimentar, en mayor medida, los celos del moro.

Otelo, arrebatado por celos y la pasión, le solicita a Yago asesinar a Casio en los próximos tres días, así mismo, lo nombra teniente y condena las supuestas acciones impuras de su Desdémona.

Escena IV (delante del castillo)

Desdémona hace llamar a Casio para que hable con su esposo. Otelo, preso de los celos, le exige a su esposa que le traiga el pañuelo que le obsequió para así comprobar las injurias de Yago.

Casio, incitado por Yago, vuelve a reunirse con Desdémona, sin embargo, ella le dice que por ahora no podrá ayudarle ya que Otelo parece tener una profunda preocupación que lo hace actuar de forma extraña.

Blanca, querida de Casio, se encuentra con él y le solicita que vaya a visitarlo esa noche; él le pide que haga una reproducción del pañuelo que, dejado en secreto por Yago, encontró en su cuarto, no obstante, Blanca también, víctima de los celos, cuestiona a su amado por la procedencia dudosa del pañuelo.

Acto IV

Escena I (delante del castillo)

Yago continúa injuriando y fomentando los celos de Otelo, en esta ocasión, creando una situación comprometedora en donde Yago se encuentra con Casio mientras que Otelo los observa escondido. Ambos comienzan a hablar sobre Blanca entre risas y comentarios, pero al parecer de Otelo, es sobre Desdémona de quien se está hablando. Blanca interrumpe para regresarle a Casio el pañuelo, pues ella también está celosa. Otelo, al ver esto, considera ya tener las pruebas necesarias para creer que su esposa le es infiel, así que decide que Casio y ella deberían morir por su traición.

Ludovico, pariente de Brabancio, arriba a Chipre para informarle a Otelo que es necesario que regrese a Venecia y que Casio tomará su lugar durante su ausencia. Desdémona, confiada, cree que esta situación ayudará para que su esposo y Casio se reconcilien, sein embargo, Otelo, arrastrado por la pasión, los celos y la ira, golpea a Desdémona frente a Ludovico, quien no puede creer lo que ha visto. Yago aprovecha esta situación para injuriar a Otelo ante Ludovico.

Escena II (en un aposento del castillo)

Otelo le pregunta a Emilia si ha notado algo entre Casio y su esposa, sin embargo, ella lo niega y advierte que dichos pensamientos son infundados y la única razón por la cual él está en esas condiciones se debe a que alguien malévolo ha creado injurias.

Desdémona y Otelo vuelven a discutir fuertemente, al grado de que ella es considerada una ramera por su esposo.

Rodrigo se encuentra con Yago para reclamarle la falta de resultados con Desdémona, le confiesa que ya no confía en él y le cuestiona sobre el paradero de las joyas que le ha enviado, a través de Yago, a Desdémona. Yago le dice que su espera terminará mañana mismo, pero primero deberá deshacerse de Casio para que Otelo no tenga que regresar a Venecia.

Escena III (en la recámara de Desdémona)

Desdémona y Emilia conversan acerca de la lealtad, los celos, la fidelidad de las mujeres y las razones por las cuáles ésta se quebranta.

Acto V

Escena I (en una calle, de noche)

Rodrigo trata de tomar por sorpresa a Casio para asesinarlo, sin embargo, éste esquiva la espada y alcanza a herir a su contrincante. Yago, consciente de que esto implicaría problemas, hiere a Casio en una pierna y huye en la oscuridad.

Ludovico y Graciano atienden a los gritos de los heridos, y Yago, junto con ellos, se dirigen al lugar de los hechos. Casio acusa a Rodrigo y a alguien más de ser sus agresores. Yago aprovecha esto para asesinar a Rodrigo en ese momento

Blanca, al escuchar los gritos de auxilio, sale a ver qué ocurre. Yago la acusa de ramera y de estar vinculada con la agresión a Casio, quien es llevado al castillo para curarlo.

Escena II (en el castillo, cuarto de Desdémona)

Otelo vuelve a acusar a Desdémona de su infidelidad y la asesina ahorcándola. Emilia interrumpe con las malas noticias acontecidas en la calle, no obstante, ya es demasiado tarde para salvar a Desdémona. Emilia acusa a Otelo de ser el demonio, sin embargo él aclara que sus actos son el resultado de las injurias de Yago, quien ha presentado todas las pruebas necesarias para hacerle creer que estaba en lo cierto. Montano, Graciano y Yago entran al cuarto y se sorprenden la ver lo acontecido. Emilia le exige a Yago confesar si él ha sido el responsable de sembrar el odio en Otelo; ella se abalanza sobre su esposo y resulta herida mortalmente por él. Ludovico advierte que Rodrigo llevaba consigo una carta en donde decía que él debía ser el ejecutor de Casio por órdenes de Yago.

Otelo, al descubrir su grave error, se suicida con una daga y cae sobre el cuerpo de Desdémona.

Ludovico acuasa a Yago de esta trágica escena y le aclara que su castigo no tendrá compasión.

Fuente